Pudimos ver los cenotes sin grupos
Salimos a las seis y media porque nos lo propusieron así. A las nueve ya habíamos nadado en dos cenotes casi vacíos y a mediodía estábamos comiendo en un pueblo que no aparecía en ninguna lista. Ese ajuste de horarios fue lo que hizo la diferencia.
Tres días en el centro y no nos sobró ninguno
Pensábamos que el centro histórico se agotaba en una mañana. Nos ordenaron los tramos por horas de menor afluencia y por sombra, literal, con una nota sobre dónde sentarse a descansar. Caminamos mucho, pero sin la sensación de estar corriendo detrás de una lista.
La logística entre ciudades fue lo más útil
Íbamos con interés en arquitectura y nos avisaron qué museos cierran los lunes y a qué hora conviene subir a los miradores. Viajamos entre semana y se notó. No fue un viaje perfecto, pero no perdimos ninguna tarde en traslados mal calculados.